Su mano tomo la mía, su mirada se cruzó con la mía, su
sonrisa atravesó mi corazón como una flecha, de esas que envía cupido, y así me
enamore de él perdidamente. Desde el primer día que mire su rostro supe que sería
capaz de dar mi vida por él. Porque él significa más que la vida misma. Porque
él es mi mundo, mi universo, mi todo... Mi infinito.
Con todo mi amor... a mi hijo.


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